La moral de los esclavos 3

Reflexiones filosóficas 1 - Soledad González Silgo

La moral de los esclavos es la culpa disfrazada de "bondad". Eso es lo que dijo, en resumidas cuentas, el filósofo Nietzsche en el siglo XIX.



¿Que como enlaza esto con Socrátes, Platón y los Sofistas?



Primero he de decir que los Sofistas, esos retóricos de los que se quejaba Platón porque por su causa había muerto su maestro... también dijeron cosas muy interesantes. Se fijaron en la capacidad del ser humano de realizar su propio interés y en el poder de la palabra para ejercerlo a través de otros.



Evidentemente, también los aristócratas y nobles de la Grecia Clásica sabían lo primero. Pero, ahora, con la palabra y, sobretodo, con la palabra escrita, podían además convencer sin necesidad de imponerse por la fuerza. Un gran avance para la época.



Ahora bien, además de porque sabían retórica, los Sofistas contaban con otro aliado para convencer: la culpa que sentían aquellos a quienes convencían.



¿Culpa?



A ver, si eres menos que los nobles, menos rico, menos poderoso, menos culto, menos refinado; tienes dos opciones, vives tu vida conforme a otros muchos valores posibles, que tienen más que ver contigo; o te sientes en falta, desdichado, culpable de no ser tan bueno como ellos en lo que ellos son buenos.



Si a esto le sumas que a los dioses les gustan los manjares, los grandes templos y las sacerdotisas, ya puedes sentirte como una cucaracha, pues ni siquiera los dioses te apoyan.



Dicho de otro modo, cuando no quedaba más remedio que ser del pueblo llano uno se resignaba o se rebelaba. Pero, cuando parece que puedes acceder a la clase de los poderosos y, aún así, no puedes, te sientes culpable de no ser lo suficientemente bueno. ¿Bueno en qué? En lo que tienen los poderosos.


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Aquí es donde entra a colación ese concepto de Bondad que, en el fondo, no alude a ninguna capacidad. No soy bueno en lo que quiero pero soy muy bueno... en intención. Más rudamente, me siento poquita cosa pero soy la mar de bondadoso.



De este modo, la culpa, el pecado, la frustración que sientes los expías a través de actos moralmente buenos que, en el fondo, te obligas a ti mismo/a a hacer.



Más retóricamente... Eres "bueno" para disfrazar tu propia frustración, tu propia culpa. No te amas, no te amas como eres. Quieres ser otra cosa distinta a aquello para lo que vales. Ni siquiera sabes lo que vales, pero te resignas, te haces el bueno/a para que los que son buenos en otras cosas te quieran y, como colofón, echas la culpa de tus desgracias a los que sí pueden ser ellos mismos y muestran su propia valía. O sea, que la autoculpa que llevas disfrazada la reviertes en otros a quienes llamas culpables.


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A Nietzsche ni se le ocurrió decir que quizás todo empezó por culpa de alguien, bueno sí, de la moral, de la religión y de la filosofía. Pero no atribuyó la culpa a los poderosos porque de hecho la culpa no es suya, la culpa es de quien se siente culpable. Y repito, culpable es sentirse en falta, "menos que", desdichado y ahí es cuando los "buenos", los "esclavos", llaman, a quienes no lo son, "malos".


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Epílogo


A Nietzche muchos lo tacharon de apoyar al nazismo porque defendía la "moral de los señores", aquellos que se permiten la libertad suficiente para ser ellos mismos. No entendían sus críticos que, en el fondo, estaba apostando por algo completamente revolucionario: la idea de que todo hombre, toda mujer, son valiosos por sí mismos y que esa valía sólo puede florecer en un mundo en el que la moral del rebaño no exista, en el que nadie se sienta culpable, en el que bondad moral no sea excusa para no autorrealizarse.