Llevarse bien con los hermanos

crecimiento personal 19

Nada te obliga a llevarte bien con tus hermanos.



De hecho, a veces es muy complicado,

porque fue con ellos con los que estableciste los roles

que ahora estás repitiendo

y de los que empiezas a querer salir.




Nada te obliga a llevarte bien con tus hermanos.



Con ellos fueron las primeras peleas y agravios,

y hubo ganadores y perdedores,

especialmente a los ojos de papá y mamá.



Algunos te hicieron de segundos padres

o tuviste tú que serlo de ellos.



Otros te robaron el novio o la novia,

o se entrometían con tus amistades...

o tenías que aguantarlos

cuando ya nadie lo hacía.



Muchas veces tuviste que compartir

lo que querías sólo para ti

y en ocasiones deseaste que no existieran.




Nada, absolutamente nada,

te obliga a llevarte bien con tus hermanos.



Desde que te hiciste adulto

te acostumbraste a tratarlos en comidas,

reuniones o celebraciones familiares.



A veces hablando mucho

sin decir realmente nada

y, en ocasiones, discutiendo

sin llegar a ninguna solución...

hasta decidir dejar de hablarles.




Nada, absolutamente nada,

te obliga a llevarte bien con tus hermanos.


Pero...



Si todavía están en tu vida,

agradece lo poco que compartes,

es un logro que no siempre ocurre.



Si te alejaste de ellos,

pregúntate qué es lo que no soportas

y te dará alguna clave.



Si aún discutes,

agradece la confianza

para regresar una y otra vez.



Si no eres capaz de sincerarte,

profundiza en tus miedos

de ser tú mismo.



Si son una carga,

sintiéndolo mucho,

ya toca soltarlos.



Y si son ellos los que se fueron,

siempre puedes preguntar.




Nada, absolutamente nada,

te obliga a llevarte realmente bien

con tus hermanos.



Pero si compartes mucho y bien,

con seguridad ya sabes

que posees un precioso tesoro.

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