Miedo al cambio


Tienes depresión, angustia, enfermedad. No concilias el sueño. Has buscado muchas alternativas, diferentes médicos o medicinas. Te inclinaste por la terapia alternativa, incluso por la espiritualidad. Pero hay tantos discursos por ahí, que ahora mismo estás perdido.

A la pregunta "¿Quién soy?" Ya no sabes responder.


Antaño lo tenías todo más claro: eras esposo, esposa, madre, padre o hija/o. Tenías una profesión, una carrera, una historia que te sustentaba. 

Pero en el camino, casi sin darte cuenta, lo perdiste todo. Sufriste abandono, duelo, rechazo. Tu vida ahora no tiene sentido.

Quieres dar la vuelta, volver atrás, recuperar esos momentos en que todo funcionaba.

Quieres "curarte".


Pero hay algo de lo que todavía no te has dado cuenta. Quieres regresar a una fantasía. 

El pasado no existe. Existe este ser que ahora sufre y ni siquiera sabe muy bien quién es.


La respuesta es sencilla: has perdido tu "identidad".

Viviste una vida bajo esa identidad y ahora ya no está. 

Pero ¿quién hay ahora?

Es el mismo y es diferente.

La diferencia es que no tienes lo que antes tenías.

La igualdad es que eres la misma persona.


Y sigues queriendo regresar, recuperar tu vida, porque hubo un momento en que creíste que tú eras esa vida.

Sin esa vida no eres nadie.

Y yo te pregunto: "¿De verdad tú eras aquello?"

Y te respondo: "No, tú eres lo que queda."


Ahora plantéate la siguiente cuestión:

¿Por qué perdiste tu vida?

Y, ya que no estás ahí para responder, de nuevo te haré de interlocutor:

En realidad no te gustaba. Tú mismo diste los pasos para salir de ahí, más o menos conscientemente.

Quizás te gustó un tiempo, al principio, pero cada vez te llenaba menos.

Quizás, si eres realmente sincero contigo mismo, nunca te llenó del todo.


Me puedes decir que estoy equivocada.

Desde el no tener nada; desde el estar enfermo; desde la depresión, la angustia, la ansiedad… y la soledad… Me dirás que sí, que antes eras más feliz. Pero es mentira.


Ahora lo dices porque todavía no te atreves a embarcarte en tu nueva vida.


Soledad González Silgo