Conócete a ti mismo/a

Alexa Meade - Autorretrato

En filosofía, lo primero que se aprende es a preguntar. Y dentro de todas las posible preguntas que existen hay una esencial, vital para la mente humana: 

¿POR QUÉ?

El ser humano necesita entender, ha buscado incansablemente a lo largo de su historia el origen de cada fenómeno que se le aparece. 

La ciencia es el producto de esta curiosidad innata, pero también la filosofía.  

Ahora bien, hay causas que todavía están sin responder mediante términos científicos. 

Las leyes de la naturaleza son descriptivas, nos dicen cómo funciona el mundo. Pero la filosofía se pregunta siempre un poco más: ¿Por qué el mundo funciona como funciona? ¿Por qué las leyes naturales son como son?

Cuando preguntamos "¿Por qué?" una y otra vez, tras los argumentos descriptivos de la ciencia, al final, sólo cabe una respuesta.

- ¿Por qué la piedra cae?

- Por la ley de la gravedad

- ¿Por qué la ley de la gravedad?

- Por la ley de la gravitación universal: todos los cuerpos ejercen un poder de atracción.

- ¿Por qué la ley de la gravitación universal?


En la descripción científica de la realidad natural, cada vez que llegamos a un porqué esencial u original, sólo cabe un argumento fáctico, también llamado "de hecho".

- LA NATURALEZA ES ASÍ 

Y tras la pregunta, "¿Por qué la naturaleza es así?" nos sumergimos en el ámbito filosófico de la búsqueda de algo inefable, intangible o invisible, aún para nosotros, que pueda explicarlo. 


Con la realidad humana sucede lo mismo.

Cuando nos interrogamos acerca de las causas de las acciones personales aparecen multitud de respuestas y un montón de "porqués" subsiguientes:

- ¿Por que vas hoy a la playa?

- Porque hace bueno

- ¿Por qué vas a la playa cuando hace bueno?

- Porque quiero tomar el sol y ponerme morena

 - ¿Por qué quieres tomar el sol y ponerte morena?

- PORQUE ME GUSTA, PORQUE ME APETECE, PORQUE QUIERO

El final de cada respuesta sobre una acción humana es el gusto, la apetencia o la intención.


Pero aún cabe otra pregunta:

- ¿Por qué te apetece, te gusta o quieres?

En la realidad humana individual, cada vez que llegamos a un porqué esencial u original, del mismo modo que en el caso de la realidad natural, nos encontramos con un único argumento fáctico.

- YO SOY ASÍ 

 

Igual que los científicos se afanan en descubrir CÓMO ES LA NATURALEZA. 

Tú, como ser humano, puedes afanarte en descubrir CÓMO ERES TÚ.

Así, cuando pienses en tus propias acciones, puedes llegar, preguntando, preguntando, a tus gustos, tus querencias... que son tus porqués esenciales u originales. 

De este modo llegarás a conocerte, a saber QUIÉN ERES.


Filosóficamente, puedes tratar de encontrar una causa intangible, inefable o invisible, aún para el ser humano, de por qué eres como eres.

Pero... para saber por qué eres como eres, primero tienes que saber quién eres.   

¿Y ya lo tienes claro?


Soledad González Silgo