Un terapia verdaderamente integral

Terapia Integral Tenerife - Soledad González Silgo




En el ámbito de las terapias naturales, también conocidas como medicinas alternativas o complementarias, es conocida la idea de que cada parte de un todo afecta a este en su conjunto. 


Poniendo un ejemplo concreto, si una persona padece una dolencia de tipo físico, muy posiblemente o casi con total seguridad, también habrá un desequilibrio a nivel emocional, psicológico o vibracional.


Es por ello que ha surgido, en las últimas décadas, una amplísima variedad de técnicas terapéuticas que tratan a las personas desde diferentes ámbitos no contemplados por la ciencia actual, a sabiendas de que sus efectos se manifestarán en la persona en su globalidad y, particularmente, en los aspectos físico y psicológico que esta sí atiende.


Esta idea, que es la base del pensamiento holístico, está ya muy establecido en determinados ambientes filosóficos, sociales, terapéuticos e incluso entre cada vez más personas que se dedican a la salud desde las disciplinas científicas.


Desde mi propia experiencia como terapeuta, no cabe duda de que esto es así. Efectivamente, cuando he tratado a una persona en un nivel emocional o energético, también tiene efectos de mejora en su cuerpo físico; e igualmente, cuando la intervención ha sido corporal, tiene beneficios en su psicología.


Es por ello que la especialización en el mundo de las terapias holísticas se ha dado con tanta rapidez. Me explico: Desde las terapias energéticas, por ejemplo, se puede tratar cualquier dolencia y lo mismo desde las terapias espirituales, psicológicas, emocionales, etc.


Por tanto, cualquier terapeuta puede ayudar a otras personas a mejorar su estado de salud de forma global desde su propio ámbito.


No obstante, precisamente por el amplio recorrido en diversos tipos de terapias que he realizado, me fui dando cuenta de que también ocurre en muchas ocasiones que el tratamiento desde un sólo aspecto, aunque beneficioso, no es del todo eficaz.


Me han venido muchas personas a consulta diciéndome que llevan años tratándose con una terapia y no les funciona. Y, dado que desde un inicio yo he sido bastante polifacética, les trataba desde otro lugar, con una terapia de diferente ámbito y, “oh, maravilla”, de pronto se curaban. Estoy hablando, por ejemplo, de dolencias físicas que pervivían en un grupo de personas durante años y que, cuando vinieron a mi a tratarse un aspecto sistémico o ancestral espontáneamente se les solucionaban también aquellas.


Poco a poco, me fui dando cuenta de que a más ámbitos trabajaba sobre la persona, más rápidamente se curaba o sanaba. Y de ahí que me fuera enfocando en buscar qué ámbitos son necesarios para abarcar la multifactoriedad de una persona.


De nuevo pongo un ejemplo: Si una persona padece cualquier dolencia o conflicto y es tratada al mismo tiempo desde diferentes ámbitos tiene muchas más posibilidades de solucionarlos. Pero si, podemos encontrar todos los ámbitos que tienen relación con su enfermedad o padecimiento, la curación puede ser total.


De ahí que mi exploración por el mundo de las terapias haya sido tan intensa y que actualmente me dedique a realizar una terapia integral que atiende, al mismo tiempo, todos los ámbitos posibles del ser humano: ancestral, físico, energético, vibracional, emocional, sistémico, mental, sexual y es.


Una persona que se trata desde el conjunto de todas esas perspectivas, las cuales sin duda están interconectadas a su vez, tiene muchas más posibilidades, si no todas, de encontrar las soluciones que busca, frente a quienes asisten a sólo algunas de ellas.