El verdadero curandero/a

Curandera Tenerife

La curandería o curación tradicional ha existido en todas las culturas del planeta. Actualmente, el común de la gente asimila un curandero o curandera canaria a alguien que sabe de plantas medicinales, que hace algunas sanaciones concretas al cuerpo o, mezclado con religiones originarias del continente africano, que alza plegarias al Cielo acompañadas de ciertos ritos.


Sin embargo, la curación tradicional posee componentes que la mayoría de las personas no conoce, quizás porque han caído en el olvido incluso para aquellos o aquellas que la practican.


Un curandero o curandera es, en primer lugar, un consejero: es alguien que, por un lado, posee una amplia experiencia de vida y, por otro, conoce las leyes que rigen al corazón humano. Ante un conflicto o problema, un verdadero curandero te apoya en tu verdad interior, la que nace de tu corazón; te ayuda a deslindar cuáles son los pensamientos erráticos de la mente y cuáles son las auténticas guías que debes seguir para alcanzar tu felicidad y bienestar. Una curandera auténtica no te engaña, te dice la verdad de lo que ve en tu conflicto porque no tiene nada que perder ni que ganar. Ese "desinterés" le proporciona una visión más amplia de lo común pero, además, está acostumbrado/a a seguir las pautas de su corazón y te puede facilitar el acceso al tuyo propio.


En segundo lugar, un verdadero curandero sana tu cuerpo y tu energía con sus manos. No es que conozca mil y una técnicas, sino que sus manos viajan a través del movimiento orgánico y vibracional de tu cuerpo como las de un artesano en un molde de barro. Sabe que las manos sanan y también el corazón que está detrás y del que éstas son sólo una prolongación. Puede conocer técnicas concretas, puede saber de plantas, pero lo importante es la inspiración con la que cuenta en el momento de sanar, una inspiración que le viene de adentro.


En tercer lugar, una auténtica curandera reza. Pero no necesariamente plegarias aprendidas de esta u otra religión, sino que en su palabra y en su acción el Universo se hace presente porque ella o él mismo se encuentran conectados desde la intimidad de su ser a la Buena Voluntad, a la Divinidad, desde un proceso propio de autocuración y aprendizaje. Desde ahí se inclina ante algo más grande y le sirve de instrumento. Un verdadero curandero es una manifestación viviente del perdón de Dios, de su infinito amor.


La curandería, en suma, es mucho más que una tradición de ciertas técnicas aprendidas que sirven para cosas concretas. Un curandero o una curandera es un sanador/a del cuerpo, del alma y de la mente, desde la naturaleza propia que la Creación le ha concedido.


Soledad González Silgo