La moral de los esclavos 2

Socrátes bebiendo la cicuta
Sócrates bebiendo cicuta



Como decía en artículo anterior, el filósofo Nietzsche, en las últimas décadas del siglo XIX, se dio cuenta de que la expresión "ser bueno" significaba antes de Sócrates, en la Grecia Clásica y aún en sus enseñanzas (siglo -V): lo que cumple bien su función o, lo que es lo mismo, lo que la sirve, la ejecuta o la cumple en relación a lo que es.
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La Grecia Clásica era muy distinta a la Grecia Democrática que vino después. 


La Grecia Clásica era un sistema aristocrático en el que etimológicamente "los mejores gobernaban" y, en la práctica, la familia más noble, adinerada, culta y poderosa. Mientras que en la Grecia Democrática, la famosa Grecia de las Polis o ciudades-estado, etimológicamente "gobernaba el pueblo" y, en la práctica, un gobernante elegido por un consejo de ciudadanos provenientes de todas las familias con cierto estatus de nobleza, dinero, cultura y poder.


Sócrates se la pasó justo en el medio y la Grecia Democrática lo mandó a ejecutar. 
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Comenzaron a gobernar los que eran buenos gobernando, no los que tenían derechos de nacimiento. Este fue el caso de Pericles, el fundador de la polis griega. Hasta ahí bien. 


Pero, poco a poco, dentro del consejo de ciudadanos que decidían quien era el mejor para gobernar, las cosas se trastocaron, y comenzó a importar más la retórica (arte de la seducción mediante el discurso) que la política. Es decir, empezaron a gobernar los buenos gobernantes y pronto comenzaron a hacerlo los que se hacían pasar como buenos gobernantes, pero que en realidad eran buenos retóricos.


Para cuando esto ocurrió la democracia estaba ya asentada y los ciudadanos engañados por los retóricos les votaban a ellos, creyendo que eran buenos. Y, sí, eran buenos, pero en el arte de la retórica y no en el de gobernar. 
Estos mataron a Sócrates porque Sócrates, que era bueno en el arte de argumentar, se dio cuenta y arremetió contra ellos... argumentando.
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Dada la confusión política en la que se hallaba la Polis, Platón, discípulo de Sócrates, quiso buscar una solución, y como los "sofistas" o retóricos obraban a su juicio desde una mala intención, definió la palabra "bueno" como aquel que es virtuoso. Pero no refiriéndose ya a las virtudes (capacidades o excelencias) propias de cada uno, sino a una virtud en concreto la Bondad. 

La Bondad se convirtió en algo genérico, algo sin objeto. "Bueno en cocinar", "bueno en sonreír", "bueno en trabajar" siguieron existiendo pero ahora había sido creado un nuevo concepto: simplemente "bueno" o, como diría otro filósofo, en el siglo XVIII, "bueno en intención".

La solución de Platón no fue del todo adecuada. Quizás sólo debió insistir como su maestro en que "cada oveja a su corral", es decir, que los "buenos retóricos" se fueran del gobierno y que abrieran, por ejemplo, un teatro. Pero, dada la dificultad de enfrentarse al nuevo poder, quizás era más  conveniente, simplemente, acusarlos de "malos". 

Y aquí entra en juego la "moral de los esclavos".